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100 años del nacimiento de J.L. Mankiewicz: el director y los Oscars (IV)


Julio César: Un duelo dialéctico-interpretativo por Roma


Julio César es una obra que narra la lucha por el poder, el egoísmo humano, el desengaño, la manipulación, el poder del César en la era romana... Temás muy presentes en todo el cine de J.L. Mankiewicz. No obstante, el director nos vuelve a plantear esa estética teatral en muchos momentos(ganó el Oscar a mejor dirección artística), entre el que destaca la batalla dialéctica en busca del fervor de la masa entre Marco Antonio (Marlon Brando) y Bruto (James Mason). A esta lucha por convencer a la masa social romana se llega por el asesinato del César a manos de Bruto y los que serán sus secuaces posteriormente. Una vez asesinado el mandamás del Imperio, se llama a Marco Antonio, para decirle que ha sido por el bien del pueblo. Marco Antonio, fiel servidor y amigo del César, dará la mano a todos los asesinos y sólo les pedirá que le dejen decir unas palabras en el funeral.

Es este el momento más destacable del film. Bruto agitará a la masa y conseguirá que todos entiendan que la muerte del César es lo mejor para Roma, ya que así dejarán de ser esclavos. Una vez finalizado el discurso, con todos los plebeyos a sus pies, abre la puerta Marco Antonio y desciende las escaleras con el cadáver del César.

(Discurso de Marco Antonio)
El discurso será demoledor. Honrará irónicamente de forma constante a todos los asesinos y, obtará por humanizar al César. El duelo dialéctico- interpretativo (no sólo estamos ante un duelo por el poder, por las ideas y por la muerte, sino que la interpretación de ambos, especialmente la de Brando, es increíble) se centrará en el concepto de ambición. ¿Quién es realmente el ambicioso? ¿Marco Antonio, Bruto o el César? La conclusión es que la ambición ha llevado a los sublevadores a cometer el asesinato, pero ninguna de estas tres figuras destaca por su ambición. Los conspiradores sí que querían el poder a toda costa, pero Bruto parece ser que realmente creía que la muerte del César iba a ser buena para Roma.

Esta característica no se ve sólo en la última escena, que será la segunda en la coincidan Bruto y Marco Antonio, sino que queda reflejado en ese espíritu del César que se le presenta a Bruto en dos ocasiones. Esa especie de fantasma es su intranquila conciencia, que le dictará hasta donde llegará. Precisamente, si entendemos que este fantasma es su conciencia, veremos que él tiene depósitadas escasas esperanzas en conseguir ese trono de Roma.

Resumiendo, Julio César es la primera película de época de Mankiewicz, y consigue adaptarla perfectamente. Es una película más clásica que Carta a tres esposas o Eva al desnudo, pero en ella se vuelven a encontrar los temas recurrentes de su cine. Los diálogos vuelven a ser importantísimos, pero son más largos que de costumbre. Por eso la excelente dirección actoral ayuda a que la película sea muy digerible. En definitiva, el director nos vuelve a mostrar su talento, pero en esta ocasión mediante una tragedia shakespeariana.

(Aquí os paso un blog en el que están transcritos los discursos de Marco Antonio y Bruto)

Apocalypse now: Un espectáculo catastrofista de grandes dimensiones


(Todos sus premios)

Apocalypse now pasó de lo que parecía una ruina, a otra película super rentabilizada de Coppola (sólo en Estados Unidos recaudó 78 millones de dólares). Además, la película fue recompensado con dos Oscars (escaso premio para sus ocho nomincaciones) y la Palma de Oro en Cannes, entre otros grandes éxitos. Han pasado 30 años desde su estreno y 8 desde la nueva versión y, la película no ha perdido ni un ápice de interés.

El coronel Willard (Martin Sheen) tiene la misión de matar a Kurtz, antiguo coronel americano que ahora vive en una especie de tribu con los vietnamitas y que se ha vuelto loco. Ya desde el inicio, se nos presentan la mayoría de elementos que vamos a ver a lo largo de la película: guerra, bombas, horros, napalm, la mente de Willard, todo mostrado en forma de pesadilla. Una secuencia en la que ya se apreciael genial espectáculo visual de la película. Después, empiezan dos horas largas de viaje río abajo. Willard sólo conoce a Kurtz a través de unos escritos de sus propias memorias. Durante el viaje, Willard se va sintiendo fascinado por este personaje. Así, podemos ir entendiendo, que el río se va a convertir en un viaje hacia la locura. El estado mental de los soldados, va empeorando poco a poco.


(Inicio Apocalypse Now)
El recorrido tiene sus etapas, en la que los personajes van haciendo patente su vacío interior. Por ejemplo, destaca la parada con las chicas Playboy. Parece que la necesidad sexual de los soldados es tan grande, que encuentran un oasis en medio del desierto. Pero en las relaciones se ve la soledad de estos valientes, el horror de la Guerra les está consumiendo y las chicas son auténticos instrumentos. También es destacable la llegada en medio de la niebla a una plantación francesa. Todo de una forma muy onírica, como será ese amor que encuentra Willard, un simple sueño esperanzador en medio del horror de su realidad.

Pero centrémonos ya en lo más importante, que es la llegada al territorio Kurtz. Marlon Brando interpreta a un coronel que es una especie de ser mitificado por los vietnamitas y, el cual el espectador sabe que está completamente loco. Vive rodeado de cráneos y cuerpos putefractos, que ahuyentan a los enemigos (o por lo menos es para lo que lo usaban algunas civilizaciones, como por ejemplo Los Aztecas). Willard llega a la isla y, en vez de haber un enfrentamiento armado (como sucedería en muchas películas bélicas), se produce un enfrentamiento moral, que continúa con el show metafísico. Es increíble, como Coppola filma a Brando, casi siempre enfocándole el cráneo que entra o sale hacia o de lo oscuro y, que constantemente se echa las manos a la cabeza. Es una gran forma de representar esa pérdida del juicio. Las frases de Brando no tienen desperdicio, y reduce todo lo visto durante tres horas a la vanidad. Ya da igual quién mate a quien, todos han perdido, tanto la Guerra, como la cabeza. Muchos han criticado el final, pero, "¿Esta Kurtz loco? Poco importa, es un melancólico" (Stéphane Delorme, Càhiers du cinema, Colección grandes directores de El País). Efectivemente, es un melancólico, como Harry Caul o como los Corleone. Es decir, los personajes principales de las películas de Coppola de los 70, realizan sus actos porque les invade la tristeza y no se pueden contentar con nada.

(El horror, diálogo final entre Kurtz y Willard)
La idea de espectáculo, también se ve desde la óptica del periodismo. Dennis Hopper es un fotógrafo totalmente identificado con Kurtz. Cuando al final quiere fotografiar a su héroe, éste amenaza con matarle"Kurtz es el horror, y el horror no se deja fotografiar. Ni siquiera puede ser contado, sólo sugerido. Coppola, tras un espectáculo pirotécnico, psicodélico que despliega a lo largo del film, deja a Kurtz en las sombras, en el corazón de las tinieblas" (SALES, Heredia (2006)., Cine entre líneas. Periodistas en la pantalla. 51 Semana internacional de cine, Valladolid.)

Resumiendo, Coppola logra adentrar al espectador al corazón de la Guerra, que no es otro que el horror. El intento de luchar contra éste, aún trastorna más a los soldados que sufren todo tipo de miserias. Todo ello, lo hace con una fotografía espectacular, y con una puesta en escena maravillosa. El resultado, viendo el rodaje y el producto final, ya lo explicó el director en Cannes en el año 79, "No es una película sobre la guerr
a del Vietnam, es el Vietnam".

F. Ford Coppola: cómo convertir el gran caos en una obra de referencia (Parte II)


Apocalypse now: El rodaje
F.Ford Coppola sufrió lo suyo para abordar el rodaje de El Padrino. Los productores habían puesto en un director novato una gran cantidad de dólares y, a medida que avanzó el rodaje, los numeros rojos iban aumentando. Y no sólo eso, sino que la desconfianza por los actores elegidos por el director, las localizaciones, los profesionales... atormentaron a Coppola durante todo el rodaje. Al final, el director invirtió el doble del presupuesto estimado en un principio, pero nadie duda de la gran inversión que se hizo.

Pero ni el propio Coppola se podía imaginar lo que le vendría encima pocos años después. El italo-americano, quería hacer una película que no fuera sobre Vietnam, sino que fuera Vietnam. Para ello, la primera idea que tuvo, fue rodar la Guerra que estaba en curso, pero ningun estudio lo contempló, porque parecía una locura. Una vez finalizada la Guerra, en 1975, se decidió a abordar el proyecto. Un proyecto, para el que Coppola pensó en construir un cine en el centro de Estados Unidos, y que la película resultante, sólo se exhibiera en esa sala. Es decir, hacer una especie de Disneylandia, al que todo el mundo que quisiera ver el film, tendría que desplazarse. Evidentemente, la idea no prosperó.
En primera instancia, Coppola quería que el proyecto fuese dirigido por George Lucas, pero este se negó y acabo dirigiéndolo él mismo. El siguiente problema, fueron los actores. Harvey Keitel fue el elegido para desempeñar el papel protagonista, pero el propio director decidió que no era el adecuado. Después vino el baile de nombres. Se hicieron bastantes ofertas, como la contratación y despido de Dennis Hooper, y existe mucha rumorología al respecto. Al final se acabó contratando a Martin Sheen.

El plan de rodaje, estipulaba una duración de seis semanas. Para él, todo el equipo se traslado a Las Filipinas y se reconstruyeron algunos decorados, pero predominaban los naturales. De todas formas, no fue muy importante si predominaban unos decorados u otros, ya que los numerosos Monzones que pasaron durante esas fechas por las islas, arrasaron una y otra vez las localizaciones.

(Hearts of Darkness,documental de 1991,que habla del rodaje de Apocalypse Now.En inglés)
Martin Sheen sufrió un infarto durante el rodaje y fue reemplazado en algunas escenas de riesgo por su hermano. Y, para interpretar al coronel Kurtz, después de tanto lío, Coppola se decidió por Marlon Brando. Pero el actor, sólo aceptó un contrato de tres semanas cobrando una barbaridad. Además, se presentaba a los rodajes sin haberse leído el guión y, por lo tanto, sin haberse preparado nada la interpretación. Incluso, amenazaba con no ir a los rodajes y quedarse el anticipo que le habían dado. Coppola no entendía la actitud del actor, la cual le supuso muchas discusiones.

Al final, más de 200 horas de filmación y muchísimos meses de postproducción, más de veinte millones de dólares de gasto, reescritura del guión sobre la marcha... Además, la presión de los productores hizo que la película se tuviera que quedar en dos horas y media, para que resultara mucho más comercial. Es por este motivo, por el que en el año 2001, se rehizo el montaje y se añadieron 40 minutos de imágenes suprimidas.
Resumiendo, Apocalypse Now un auténtico caos que tardaría tres años en estrenarse, pero que se convertiría en una de las referencias imprescindibles del cine bélico, o del cine de catástrofes, que era cómo Coppola quería enfocarlo.

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